LA BRASA EN LA MANO de Oscar Hermes Villordo




El amor que se cuenta en La brasa en la mano es tan antiguo como el hombre. Tan antiguo como ese hombre es el anatema que pesa sobre él. El narrador lo califica como "historia de contradicciones", asimilándolo al amor en general. Y así es, en efecto, el sentimiento que experimenta -el narrador- por Miguel. Los desencuentros, los celos, la imaginación del amante y la pasividad del amado son semejantes a los de la pareja hombre-mujer. En sí, la clave es muy simple: un hombre enamorado de otro no puede contarle a sus amigos la alegría que experimenta al creerse correspondido. En el día y la noche que dura el relato, solo el lector será, en definitiva, el destinatario de la confesión.

Esta es una obra magistral que abrió el camino para la literatura de temática homosexual en la Argentina.

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